Del “Ecce Mono” y su repercusión.

El pasado agosto conocíamos la transformación llevada a cabo en la pintura de Elías García Martínez conservada en el Santuario de la Misericordia de Borja en Zaragoza. La noticia de la intervención “restauradora” de Cecilia Gimenez no dejó indiferente a nadie y pronto los medios de comunicación se hicieron eco difundiéndola en más de 160 países. Este acontecimiento y su respuesta social han favorecido a quienes ávidamente han sabido lucrarse con la representación de la versión creada por Cecilia Gimenez plasmada en camisetas, postres, etc. Originó un fenómeno turístico sin precedentes en la localidad de Borja, que recibió el Reconocimiento Ryanair por su aportación al turismo regional.

Cecilia ha defendido su intervención sobre la obra en varias cadenas de televisión a las que ha concedido entrevistas (Antena 3, Telecinco, Tve 1). Decidió “colaborar” en la conservación del Ecce Homo y en anteriores ocasiones que han pasado desapercibidas había intervenido sobre la pintura repintando la túnica. El párroco permitió su intervención y ambos han manifestado su insensatez e irresponsabilidad para con el patrimonio y su conservación. Habrá obrado con sus mejores intenciones pero su carencia de conocimientos para realizar la restauración óptimamente supuso una agresión hacia la obra de Elías García Martínez cuyo aspecto es irreconocible, incrementando su deterioro  y dificultando la recuperación del original.

La buena voluntad, su edad o circunstancias  personales podrán conmover al público y la escasa relevancia del mural podrá considerarse un atenuante pero si esta intervención se hubiese materializado sobre una obra maestra, por ejemplo un Goya, ¿Cuál hubiera sido la reacción social y mediática? y ante la ley, ¿cuál su repercusión?.

Incluyo algunos enlaces de la noticia:

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