EL ARTE DE LOS BELENES / The Art of Nativity Scene

Historia del Arte: El Arte de la Historia

Resumen: La tradición de los Belenes arranca en el siglo XIII con San Francisco de Asís, quien por primera vez utilizó personas y después figuras en una cueva para recrear el Nacimiento. Posteriormente se difundió por Italia y España. Si en el siglo XVI y XVII se extiende la tradición por iglesias y conventos, será en el siglo XVIII cuando se impondrá como una moda gracias al Belén Napolitano. En la actualidad esta tradición continúa convirtiéndose en un arte.

Summary: The tradition of the Nativity Scene began in the thirteenth century with St. Francis of Assisi, who first used people and then figures in a cave to recreate the Nativity. Later it spread to Italy and Spain. The sixteenth and seventeenth century the tradition was extended in churches and convents. After that, in the eighteenth century was introduced as a fashion thanks to the Neapolitan Nativity Scene. Today this tradition…

Ver la entrada original 2.563 palabras más

Anuncios

EL HÓRREO EN ASTURIAS. ORNAMENTACIÓN Y ESTILOS.

Se realiza casi siempre sobre las piezas más destacadas de la construcción (liños, engüelgos, corredores, colondras o puertas). Respecto a las técnicas se emplean la pintura y/o el tallado a bisel de la madera.

La ornamentación cumple una función estética y/o protectora, mediante el simbolismo presente en los motivos iconográficos representados:

  • Zoomórficos y mitológicos: aves o serpientes; el cuélebre como guardián del tesoro, en este caso la cosecha, equiparado al dragón.
  • Antropomorfos: seres humanos representados en escenas de la vida cotidiana y/o relacionados con la religión.
  • Geométricos: rosetas hexapétalas, tetrasqueles, radiales; botones, semicírculos, etc. Desde el siglo XVII se incorporan las cruces. Todos ellos con función protectora frente al mal.
  • Caligráficos: generalmente inscripciones fundacionales que suelen contener datos relativos a su fecha, el nombre de sus propietarios. También  frases o párrafos dedicados a Dios y la Virgen, bien para demostrar la fe o invocando su protección.

La carencia de uniformidad en su estética y concepción en nuestra geografía ha propiciado su clasificación en tres estilos según sus características, llevada a cabo por Armando Graña y Juaco López¹. Cada estilo se desarrolla dentro del concejo que le da nombre (Allande, Carreño y Villaviciosa) y su área de expansión es más amplia.

  • Villaviciosa: es el más antiguo de todos y se conservan muestras pertenecientes a los siglos XIV-XVI. Su declive se inicia durante el siglo XVII. En su iconografía se aprecia la influencia ejercida por el románico de Villaviciosa a pesar del anacronismo y destaca por el empleo de un pequeño arco de medio punto, en ocasiones rebajado, que se coloca sobre la puerta. Entre los motivos ornamentales destacan los trazados geométricos y las figuras humanas o animales, semejantes a las que presentan los canecillos románicos.
  • Allande: surge en un ambiente rural bajo el impulso de la riqueza agrícola propiciada con la expansión del cultivo de maíz. Su desarrollo se produce entre los siglos XVIII-XX (inicios). Desde mediados del siglo XIX  comienza su declive. Los motivos decorativos son los característicos de la sociedad popular. Destacan los tetrasqueles, radiales, entrelazados, trazados de tipo circular representando caras o relojes, cruces y textos religiosos con función protectora. Las inscripciones que aluden a la fecha de construcción y el nombre del autor se incluyen con cierta frecuencia.
  • Carreño: se considera el más tardío. Su inicio se sitúa en torno a la segunda mitad del siglo XVIII. Coetáneo del estilo Allande, se diferencia en sus raíces, de influencia urbana y culta. La decoración responde al interés de mostrar ostentosamente el  crecimiento económico. Se desarrolla en  paneras de grandes dimensiones que, generalmente, disponen de dos puertas abiertas en un mismo costado y cuyo diseño decorativo es idéntico. Continúan representándose motivos geométricos aunque predominan los vegetales idealizados, animales e incluso fachadas de edificios, cruces y motivos religiosos.

Panera de 1856, conservada en Musseo del Pueblo de Asturias.

_________________________

Notas:

¹ Aproximación a los estilos decorativos de los hórreos y paneras asturianos, Ástura, Nuevos Cartafueyos d’Asturies, nº 4, Oviedo, 1985; pp. 54-73.

_________________________

 Bibliografía incluida en el artículo El hórreo en Asturias a la que añado la siguiente:

EL HÓRREO EN ASTURIAS

El hórreo en Europa se documenta desde época romana. En los textos de autores como Julio CésarVarrón, Plinio el Viejo y Columela se citan diferentes construcciones denominadas horreum y granarium horreum con la acepción de graneros levantados del suelo y aireados.

En época altomedieval son mencionados en los documentos y por ello se piensa que hubieron de existir durante la Monarquía Asturiana. A pesar de la escasez de datos podemos suponer que la sociedad altomedieval conocería alguna construcción que cumpliese su misma función y que sería similar a los cabaceiros gallegos.

En Asturias es nombrado en algunos documentos:

  • Escritura de 7 de agosto de 1003  mediante la cual se dona al Monasterio de San Vicente de Oviedo un solar per terminun eclesia sancti tirsi, cum kasa et orreo et orto.
  • Escritura de 5 de enero de 1192 por la cual se efectúa la venta de unas casas a la iglesia de Santa María de la Corte cum suo corrale el suas figares et uno orreo et suo exida.
  • Escritura de venta otorgada el 13 de marzo de 1220, viviendas de  una  hija  del Conde Suero (Bermúdez) y que se situaban frente al Monasterio de San Vicente cum suo exida et orreo.

Estos documentos nos confirman la existencia de hórreos en la Edad Media y en Oviedo capital. Tolivar Faes en  Nombres y cosas de las calles de Oviedo, recoge otros pertenecientes a Oviedo que mencionan esta construcción:

  •  28 de agosto de 1587: Y atento a que la ciudad no tiene plaza capaz para las cosas que se vienen a comprar y vender, y para que haya fiestas y regocijos en las ocasiones de nacimientos de Príncipes y Victorias de S.M. y de sus sucesores, acordó que se haga una plaza cuadrada a regla y cordel, y se den sitios alrededor della donde se edifiquen casas; y para poner ésto en ejecución desde luego se acordó que se quiten los orrios.

La primera  representación conocida es del siglo XIII y procede del Códice Rico o Códice T-1-1, en la miniatura contenida en la Cantiga de Santa María, nº 187. A continuación, enlace a la imagen:

Luis Alfonso de Carvallo los describe en su obra Antigüedades y cosas memorables del Principado de Asturias, 1695. Un siglo más tarde Jovellanos escribe acerca del hórreo y explica cómo se construyen en sus Diarios, (diario cuarto 1792).

USOS

Esta construcción se destina a la conservación de las cosechas y como despensa almacenándose en su interior otros alimentos (matanza, manzanas, castañas…), bajo él se guardan los carros nacionales, leña o áperos de labranza. Al exterior solía albergar palomares o colmenas. Entre otros usos, fue empleado como dormitorio y almacén de enseres del hogar o como  tendal, mediante el empleo de los pegollos como asideros de las cuerdas.

MORFOLOGÍA

En el siguiente enlace, imagen con el esquema del hórreo asturiano y los elementos que lo componen:

EVOLUCIÓN TIPOLÓGICA

Desconocemos en qué momento tuvo lugar su aparición tal como es conocido hoy. Su estudio es complejo ya que no podemos determinar una secuencia evolutiva al ser una construcción muy sensible a los cambios socioeconómicos y culturales que han ido sucediéndose en la Asturias rural durante al menos los últimos seis siglos. Estas circunstancias han ocasionado la aparición de varias tipologías y variantes dentro de la geografía asturiana.

El cabazo es la tipología más primitiva. Este modelo elemental de granero-cesto se construía con varas entretejidas y se distribuía desde el noroeste de la Península aunque actualmente solo se conservan ejemplares en parte de Galicia y en la zona miñota portuguesa. En Asturias convivió hasta el siglo XVII con los demás modelos. Luis Alfonso de Carvallo los describe así en Antigüedades y cosas memorables del Principado de Asturias, Madrid, 1695, pág. 26: 

  • Vense aún en Asturias esta manera de texido, pues vemos algunos graneros, que llaman Orrios, hechos de barretones, texidos con varas, tan firmes y seguros que aunque están encima de cuatro palos, expuestos a los aires, tempestades, y cargados de pan, y otras cosas, lo sufren todo, sin hacer vicio…

El hórreo de los Beyos en su tipología es de los más antiguos en Asturias. De tamaño reducido y con planta  rectangular.  Los elementos de apoyo son los propios del modelo asturiano: cuatro pegollos y sobre estos se coloca la muela, que recibe el peso del hórreo a través de cuatro piezas de madera, las tazas. Su cubierta es a dos aguas. Generalmente, presenta inestabilidad estructural y debe reforzarse mediante el añadido de pegollos en el punto medio de cada trabe.

Se conservan ejemplares en  las aldeas de los concejos de Amieva, Ponga y Sajambre (León).

El hórreo asturiano apenas sufre modificaciones desde su aparición debido a la perfección de su diseño. Los más antiguos pueden datarse en el siglo XIV, según el análisis de las decoraciones y fechas de varios ejemplares del concejo de Villaviciosa. Se piensa que tuvo su origen en el área central de Asturias, siendo difundido rápidamente por el resto del Principado. Se distingue por su planta cuadrada y los primeros son de tamaño medio o incluso grande; los pegollos son de madera y se disponen aislados del suelo sobre una losa denominada pilpayo. Separando los pegollos y los trabes se disponen grandes piezas cuadradas les pegolleres, actualmente en su mayoría de arenisca pero en origen también de madera. La cubierta es a cuatro aguas. En el resto de la región algunas de sus características más típicas de la zona central se ven modificadas según la necesidad y usos particulares.

Hórreo asturiano conservado en el Museo del Pueblo de Asturias

Se conservan ejemplares de este modelo en los concejos de Villaviciosa, Piloña, Cabranes, Colunga, Caravia, Ribadesella, Laviana, Langreo, Aller, Caso, Quirós, Teverga, Grado, Oviedo, Las Regueras, etc.

La panera es el resultado de la unión de dos o más hórreos yuxtapuestos. Existía anteriormente pero será durante siglo XVII cuando se generalice su uso. En esencia mantiene la misma estructura que  los hórreos pero modifica las dimensiones de los trabes, que se adaptan a las dimensiones de la panera y se crea un nuevo punto de apoyo en su punto medio, descansando la construcción en seis pegollos. Existen paneras con un mayor número de apoyos pero su característica fundamental es la planta rectangular y la aparición de la cumbrera horizontal o aguilón cumbral. La cubierta se mantiene a cuatro aguas.

Panera conservada en el Museo del Pueblo de Asturias

Durante el siglo XVIII se construyen más paneras que hórreos. Se aprecia mayor densidad  en el occidente. En el centro hubo mayor tendencia a conservar los hórreos existentes, adaptándolos a las necesidades, ampliándolos o incorporando el corredor desde la introducción de la cosecha del maíz. Se incorporaba tanto a graneros como casas, mucho más frecuente en las paneras. Si no existía el corredor el maíz se colgaba de las colondras mediante los gabitos de madera fijados en los liños. En las caras más expuestas a los fenómenos atmosféricos la barandilla se sustituyó por un entablonado vertical de madera denominado mandil. El cerramiento que se prolongaba hasta el alero de la cubierta se denomina tornaaguas. Estos pasillos perimetrales servían como despensa o almacén.

Otras modificaciones que sufren las paneras se relacionan con la compartimentación del espacio al ser utilizadas por varias familias. Esto condujo al aumento del número de puertas.

PUBLICACIONES:

  • Aramburu y Zuloaga, Felix de: Monografía de Asturias, Oviedo, 1899. (Reeditado en 1989)
  • Carvallo, Luis Alfonso de: Antigüedades y cosas memorables del Principado de Asturias, Madrid, 1695.
  • Cobo Arias, F., Cores Rambaud, M. y Zarracina, M.: Los hórreos asturianos. Tipologías y decoración, Oviedo, 1986.
  • Frankowsky, E.: Hórreos y palafitos de la Península Ibérica, Madrid, 1918.
  • García Fernández, Efrén: Hórreos, paneras y cabazos asturianos, Oviedo, 1979.
  • Iglesias, Alfonso: El libro de los hórreos, Gijón, 1975.
  •  Jovellanos, Gaspar Melchor de: Diarios,  diario cuarto (1792), itinerario VIII: la región praviana, jueves, 26 de julio (a Belandres, Cudillero y Artedo).
  • Tolívar Faes, José Ramón: Nombres y cosas de las calles de Oviedo, 1958. (Reediciones en 1985 y 1992)

Enlaces:

Pintura mural prerrománica asturiana

Es la muestra pictórica más importante en Europa durante los siglos IX y X debido a la ausencia de vestigios visigodos. Su relevancia  histórico- artística se debe también a que de la pintura mural de la Hispania romana se conservan fragmentos de forma aislada.

La pintura mural altomedieval asturiana se desarrolla dentro de la monarquía asturiana en el periodo cronológico comprendido entre el año 812 (consagración de  la Catedral de San Salvador durante el reinado de Alfonso II) y el año 921, (consagración de San Salvador de Priesca).

Generalmente, los edificios eran enlucidos y pintados tanto en su interior como en el exterior. La ornamentación pictórica muestra la herencia de la cultura romana  en la técnica empleada (fresco), en el uso de tonalidades intensas con el predominio de amarillos, ocres, rojos o azules así como en los motivos iconográficos más comunes: geométricos, vegetales y arquitectónicos.

Actualmente se distinguen dos fases según las características iconográficas que presentan las muestras pictóricas conservadas:

  • Fase anicónica: desarrollada durante el reinado de Alfonso II, durante la cual no se representa la figura humana ni los temas bíblicos y de tradición cristiana. El principal exponente es San Julián de los Prados.
  • Fase icónica: se conservan ejemplos de la etapa ramirense (842-850) en San Miguel de Liño y del periodo de Alfonso III (866-910) en San Salvador de Valdediós y Santo Adriano de Tuñón. De las figuras humanas no se conserva  ninguna  en su integridad.

Hoy día se conservan muestras en San Julián de los Prados, Santa María de Bendones, San Miguel de Liño, San Salvador de Valdediós, Santo Adriano de Tuñón  y San Salvador de Priesca.

A continuación, enlaces a las reconstrucciones virtuales de San Julián de los Prados y San Miguel de Liño realizadas por Francisco José Borge Cordovilla para su web Mirabilia Ovetensia:

Fuentes documentales y bibliográficas:

  • Crónicas: albendense, rotense, ad sebastianum, silense.
  • Morales, Ambrosio de: Viaje a los reinos de León, Galicia y Principado de Asturias, 1572. (Madrid, 1765)
  •  Carvallo, Luis Alfonso de: Antigüedades y cosas memorables del Principado de Asturias, Madrid, 1695.
  • Selgas, Fortunato de: La basílica de San Julián de los Prados (Santullano) en Oviedo, Madrid, 1916.
  • Berenger, M.  y Schlunk, H.: Pintura mural asturiana de los siglos IX y X, Oviedo, 1957.
  • Árias Páramo, Lorenzo: La pintura mural en el Reino de Asturias en los siglos IX y X, Oviedo, 1999.